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Argentina: las primeras medidas de Alberto Fernández

El ciclo macrista terminó, lo que fue celebrado en Plaza de Mayo por miles de personas. Argentina se llena de optimismo. En sus dos primeros días de gobierno, Alberto Fernández y su gabinete han anunciado algunas medidas que nos permiten analizar cuál podría ser el camino a recorrer.

En lo político, volvieron el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social; el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; el Ministerio de Salud, además de Cultura. Asimismo, se creó el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad; el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat; y el de Turismo y Deportes. En su discurso, Fernández llamó a la unidad para “un nuevo contrato de ciudadanía social”, lo que implica la convocatoria a todos los actores políticos, económicos y sociales (fuerzas políticas, sectores productivos, sindicatos, movimientos sociales – feminismo, juventud y ambientalismo -, y el sector académico y científico), para analizar y discutir las políticas que pretenden recuperar el crecimiento y desarrollo, poniendo el foco – principalmente – en los sectores más vulnerables. Este llamado al diálogo ha sido valorado muy positivamente por los distintos gremios empresariales.

En lo laboral, se ha anunciado un Plan de Reactivación de Obras Públicas en sectores intensivos en mano de obra (“seguridad vial y accesibilidad, ordenamiento urbano y territorial, construcción y mantenimiento de edificios públicos e infraestructura hidráulica, entre otros”). Coherente con la creación del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat se ha informado, asimismo, del plan de regularización del hábitat y la construcción de viviendas, dado el déficit existente, calculado en 1.5 millones. También se anunció un plan para que los titulares del Salario Social Complementario, aproximadamente 270 mil personas, puedan insertarse al mercado laboral. En relación a los jóvenes – sobre todo mujeres – se impulsará un programa para que puedan acceder a su primer empleo, el cual será apoyado por becas estatales, y debería ser desarrollado en convenio con empresas, PYMEs, organizaciones sociales y de la economía popular, y la agricultura familiar, donde se espera sean capacitados y empiecen a trabajar.

En lo social, destacan los siguientes anuncios: la “emergencia social” en el sector salud, tomando en cuenta el grave deterioro debido al desfinanciamiento del sector, que durante el período 2015 – 2019 tuvo una caída presupuestal, en términos reales, de 22%. Como dato, en 2019, se registraron 73 casos de sarampión, el mayor brote desde que se eliminó la circulación endémica en el 2000. También se registraron 2 casos de rubeóla, enfermedad que había sido erradicada en 2009. El flamante ministro, por su parte, ha anunciado que será “un ministerio verde” en alusión a la lucha feminista por alcanzar el aborto legal, seguro y gratuito. En este sentido, se comprometió a restituir, de manera inmediata, el Protocolo de Aborto No Punible que, el gobierno de Macri, aprobó y – posteriormente  derogó en noviembre pasado  -el cual era la actualización del Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo – ILE (2005), y en el que se establecían cuáles eran los derechos que tenían las mujeres y las obligaciones del sistema de salud, poniendo énfasis  en “la atención en el primer nivel y los tratamientos con medicamentos”. En educación, un anuncio importante ha sido el realizado por el ministro Trotta, en relación al retorno de la paritaria nacional docente (donde, además, se desarrolla la negociación salarial), derogado en 2018. El regreso de la paritaria, convocada por el macrismo sólo en 2016, ha sido uno de los principales reclamos del gremio educativo, quien – durante el gobierno saliente – tuvo una pérdida real de su capacidad adquisitiva. Se estima que, por ejemplo, comparando el promedio salarial del 2018 en relación al 2015, la pérdida fue de -12%. Otro dato que ilustra la realidad es que, en junio de 2017, el 90% de los docentes (primaria, jornada simple y enseñanza común con 10 años de antigüedad) se encontraba por encima de la línea de pobreza regional, mientras que – en 2018 – el 80% se encontraba por debajo. Asimismo, se anunció la puesta en marcha del “Plan Integral Argentina contra el Hambre”, como respuesta al aumento de la pobreza y la indigencia en el país. Dicho plan tendría, entre otras medidas, la regulación de los precios de la canasta básica de alimentos (CBA), el programa de precios cuidados (actualmente vigente), devolución del IVA de los productos de la CBA a las familias más vulnerables.

En lo económico; Alberto Fernández, en su discurso de posesión, manifestó que se renegociará el acuerdo con el FMI, y demás acreedores, por cuanto el país no tiene la capacidad para hacer frente a sus obligaciones, contraídas irresponsablemente por el “macrismo”. A lo largo de la campaña, se fue afirmando la necesidad de que las políticas en materia económica sean soberanas, por lo que se ha anunciado, además, que no se solicitarán los USD 11 mil millones que restan. El ministro de Hacienda, discípulo del premio nobel, Joseph Stiglitz, experto en reestructuración de deuda, confirmó que mantuvo una reunión en secreto con la nueva presidenta del FMI, Kristalina Georgieva, lo que podría ser entendido como el otorgamiento del aval del organismo financiero a los anuncios realizados.

Por otro lado, el día de hoy, el ministro – en su primera medida financiera – habría ordenado pagar las letras, vencidas en septiembre, aunque reperfiladas. En este sentido, se pagó el 100% a los tenedores naturales y el 15% a empresas e inversores institucionales, quedando pendiente el pago del 25% a 90 días y el 60% restante, a los 180. Esta podría ser una clara señal del gobierno de cumplir con sus obligaciones mientras se llevan a cabo las negociaciones con los acreedores (se espera que el plazo no sea mayor al primer trimestre del 2020). Respecto al tipo cambiario, el ministro Guzmán ha señalado – correctamente – que para eliminar el cepo cambiario[1] (eliminado por Macri al inicio de su mandato e incorporado, nuevamente, en la parte final) es necesario tener una economía con mayor equilibrio y estabilidad por lo que se mantendrá.  De otro lado, aunque ningún miembro del nuevo gobierno ha hecho declaraciones respecto a la relación con el campo, es probable que siga siendo tensa, y que las retenciones y la obligatoriedad de liquidar sus divisas, sigan siendo parte de la política económica. En términos generales, esperaría que la estrategia no sea muy distinta a la realizada en el período kirchnerista en la medida que se apostará por hacer crecer la demanda (recordar los planes de vivienda y de obras públicas, el retorno de las paritarias, etc.). El aumento del poder adquisitivo de la población debería llevar – y se implementan planes en ese sentido – a aumentar la oferta de bienes y servicios, sobre todo desde las PYMEs, fuertemente afectadas por los ajustes. Esto debería implicar – en el corto plazo – un aumento del déficit primario; sin embargo, se podría esperar, también, un aumento en los niveles de recaudación debido al mayor dinamismo económico. El presidente, asimismo, ha manifestado que se centrará en los más vulnerables, por lo que es probable que los subsidios a los servicios básicos sean focalizados en este grupo poblacional, a diferencia de la política kirchnerista donde el subsidio era general.

En cuanto a la relación con la región, se abogará por fortalecer el Mercosur como bloque económico y de integración; y, además, intentará un acercamiento con Brasil, su principal socio comercial, lo que resultará muy complicado dada la posición inicial del presidente Jair Bolsonaro quien – como ejemplo – recién a último momento decidió enviar a su vicepresidente Hamilton Mourao a la toma de mando. Aunque la relación será tensa, la necesidad de ratificar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea hace previsible que – aunque ásperas – las relaciones sean, al menos, pragmáticas.

Las expectativas de la población por mejorar su situación son grandes y la tarea difícil, no sólo porque, seguramente, los más vulnerables esperen ver resultados a muy corto plazo, sino por la necesidad de llegar a consensos con el empresariado que permita generar mayores niveles de confianza, que se terminen traduciendo en inversión productiva y no especulativa. Además, no debemos olvidar la difícil coyuntura internacional, con una disminución de la inversión extranjera directa en la región, la guerra comercial entre China y EEUU, y con medidas de proteccionismo por parte del gobierno norteamericano, como la recién anunciada imposición de aranceles al acero.

Hoy por la tarde el ministro de Hacienda anunciará alguna de sus medidas. Será importante analizar la reacción de los principales actores para poder prever qué tan sinuoso será el camino que deberá recorrer el gobierno electo.

[1]Restricción a la compra de moneda extranjera con el fin de evitar la fuga de divisas.

Publicado el 12 de diciembre de 2019 en NoticiasSer

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