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Elecciones de la OEA. ¿continuidad o cambio?

El próximo 20 de marzo se llevarán a cabo las próximas elecciones para elegir al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Hasta ahora se han presentado tres candidaturas: el actual secretario, el uruguayo Luis Almagro; el embajador peruano Hugo de Zela; y, la ex presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la ecuatoriana, María Fernanda Espinosa. Un dato curioso es que, salvo de Zela, los otros dos candidatos no son presentados por sus países de origen; la candidatura de Almagro fue impulsada por Colombia, y la de Espinosa, por los caribeños Antigua y Barbuda, y San Vicente y las Granadinas.

Existe aún la posibilidad que algún nuevo candidato sea propuesto, toda vez que la Revolución Ciudadana (RC) – actual partido del progresismo ecuatoriano – ha solicitado al CARICOM que desista de la candidatura de la ex Canciller, y “presenten un candidato que aglutine la tendencia progresista” de la región[1]. Esta propuesta podría ser discutida en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribenos (CELAC), donde recientemente México ha asumido la secretaría pro tempore con el reto de dar un nuevo impulso a la integración latinoamericana.

¿Quiénes son los candidatos?

Luis Almagro. El actual secretario general ha tenido una actuación bastante polémica al frente del organismo. Quienes lo apoyan manifiestan su compromiso por la democracia, mientras que sus detractores lo acusan de parcializarse con la derecha regional. No nos equivocamos si afirmamos que su agenda ha estado marcada por su oposición al gobierno de Maduro y su apoyo al “autoproclamado” presidente Juan Guaidó. Fue un férreo impulsor del Grupo de Lima, instancia multilateral cuya finalidad es “el reestablecimiento de la democracia en Venezuela”.

Sus opositores lo han acusado de parcialidad al desviar la atención de conflictos que sucedían en los países “aliados”, en algunos casos manifestando apoyos polémicos, como cuando defendió al ex presidente Pedro Pablo Kuczynski luego del ilegal indulto del ex dictador Alberto Fujimori; o cuando denunció “un patrón desestabilizador” y acusó a los “regímenes de Venezuela y Cuba” de estar detrás de las protestas en Ecuador y Chile. No menos escandaloso es el silencio frente a los asesinatos de líderes sociales y desmovilizados de las FARC en Colombia, centrando la atención en el apoyo dado a los migrantes venezolanos por parte del gobierno de Duque. En diciembre de 2018, Almagro fue expulsado del Frente Amplio de Uruguay luego de manifestarse a favor de una posible intervención extranjera en Venezuela.

El actual secretario es también acusado de permitir la elección de Juan Orlando Hernández, actual presidente de Honduras, luego de un evidente fraude electoral, y de tener un pacto de impunidad luego de restar apoyo a la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH). El último escándalo es haberse posicionado en favor del golpe de estado en Bolivia, acusando al presidente Morales de haber cometido un fraude electoral, posición polémica si tomamos en cuenta la evidencia que demostraba que la victoria de Evo había sido, al menos, posible, y su posición – diametralmente distinta – en el caso hondureño.

Hugo de Zela. Diplomático de carrera, ha sido representante de Perú ante la OEA (2010), Jefe de Gabinete del ex secretario general José Miguel Insulza (2011–2015), Viceministro de Relaciones Exteriores (2018-2019) y, desde abril del año pasado, es Embajador de Perú en los Estados Unidos. Aunque es difícil conocer cuáles serían sus lineamientos de trabajo, su candidatura se basa en resaltar el diálogo y los consensos como mecanismos para la resolución de conflictos.

María Fernanda Espinosa. Durante el periodo correísta, ocupó importantes cargos políticos, fue Ministra de Relaciones Exteriores (2007), Representante Permanente de Ecuador ante Naciones Unidas (2008 – 2009), Ministra de Defensa (2012 – 2014), Representante Permanente de Ecuador ante Naciones Unidas en Ginebra (2014 – 2016). Luego del distanciamiento de Moreno y Correa, Espinosa tomó partido por el presidente actual del Ecuador, apoyó la destitución y encarcelamiento de Jorge Glas, vicepresidente legítimo; e impulsó el referéndum y la consulta popular que finalmente derivó en el resquebrajamiento de la institucionalidad, al posicionar al oficialismo en los órganos de control y justicia.

Con el gobierno de Moreno fue nuevamente Canciller, hasta 2018, cuando renunció para ser candidata a la presidencia de la Asamblea Nacional de Naciones Unidas, cargo que ocupó en junio de 2018. Esta elección fue polémica en la medida que Ecuador fue acusado por Honduras de romper un acuerdo para apoyar a su candidata, Mary Flores. Espinosa también se vio envuelta en la controversia por el caso Julian Assange, siendo Canciller de Correa avaló la nacionalización del creador de Wikileaks, lo que impedía su extradición. Posteriormente, como es historia conocida, Moreno señaló que existían irregularidades en el proceso, y finalmente entregó a Assange a la justicia británica. Espinosa defiende que el proceso se llevó conforme a ley.

¿Cómo podría ser la votación?

Para este ejercicio, haremos algunos supuestos que nos permitirán – más o menos – conocer cómo se podría posicionar la región en la próxima elección. Sin embargo, en el tiempo que queda, EEUU,  México y Argentina, aunque en menor medida, tendrán un peso relevante en la obtención de votos a las candidaturas apoyadas por sus gobiernos. Para ser elegido Secretario General, uno de los candidatos debe obtener, al menos, 18 votos (de 34 posibles). Cuba, aunque miembro, no participa desde 1962.

Luis Almagro podría obtener 15 votos: Estados Unidos de América, quien ha expresado públicamente su apoyo. El Grupo de Lima, con excepción de Argentina y México (Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Bolivia – miembro después del Golpe de Estado –, y el representante de Guaidó por Venezuela). Posiblemente también sea apoyado por El Salvador, quien ha manifestado su apoyo al trabajo del Grupo de Lima y mantiene un fuerte enfrentamiento con Maduro y un acercamiento práctico a la administración Trump. Asimismo, Uruguay, con el nuevo del gobierno del Partido Nacional, que asumirá el 1 de marzo, ha manifestado la intención de apoyarlo. Por su parte, Ecuador mantendría su apoyo a Almagro, a pesar que el partido oficialista, Alianza País, ha manifestado su apoyo a la candidatura de la ecuatoriana.

María Fernanda Espinosa también podría obtener 15 votos: Argentina y México. La mayoría de países miembros del ALBA-TCP y CARICOM (Antigua y Barbuda, Dominica, Nicaragua, San Cristobal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Barbados, Guyana, Haití, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Belice y Bahamas).

Hugo de Zela por el momento solo tendría el voto del Perú.

Es una incógnita mayor cómo se posicionará República Dominicana, quien fue sede de las negociaciones llevadas a cabo en 2018 entre el madurismo y la oposición, reconoció como embajador al enviado por Guaidó, y se abstuvo en la votación contra la violación de derechos humanos en Bolivia. Asimismo, Granada y Jamaica quienes apoyan el trabajo del Grupo de Lima, pero en la votación sobre Bolivia, lo hicieron en contra de la propuesta apoyada por Almagro. Estos dos últimos, miembros del CARICOM.

Vistas las posiciones, queda claro que no habría nada decidido, y en lo que resta hasta la fecha de la elección, veremos a los liderazgos regionales moviendo sus fichas para conseguir apoyos, aunque la clave estaría en la posibilidad de un voto en bloque de los países caribeños.

El tiempo de Almagro no ha sido de consensos. Como lo ha señalado la candidata Espinosa, en este periodo se decidió, desde la secretaría general, tomar postura en los diversos conflictos, eligiendo buenos y malos (algo muy parecido a lo que hizo ella en Ecuador). En este sentido, se han acrecentado las diferencias entre los países miembros, y la confianza en la OEA se ha visto cuestionada.  Por ello, sea que Almagro repita, o asuma alguna de las otras candidaturas, el primer gran reto es convertir a la OEA en un espacio neutral, de diálogo y consenso, que responda a intereses regionales, y no a agendas personales o dictadas desde el Norte.

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[1] Tal como se menciona en el comunicado de la RC, de acuerdo al numeral 3 de la resolución CP/RES 1139 (2247/19), del 27 de septiembre de 2019, los estados miembros pueden presentar candidaturas a Secretario General y Secretario General Adjunto hasta el mismo día de las elecciones.

Publicado el 13 de enero de 2020 en NoticiasSer

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