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La crisis del petróleo

El 6 de marzo el precio del petróleo tuvo una drástica caída que ha generado gran incertidumbre en torno a una posible crisis económica de escala global. El precio futuro del petróleo crudo WTI pasó de USD 41,61 a USD USD 27,38 (-34,2%) con un rebote en los días siguientes, alcanzando los USD 31,36 a la hora de escribir el presente artículo. Por su parte, el precio del Brent pasó de USD 45,54 a USD 31,3 (-31,27%), subiendo a USD 33,07.

petróleo

La causa de la caída del petróleo tendría varias aristas. La negativa de Rusia de que los países que forman parte de la OPEP+ (ampliado), que no son parte del cártel, asuman un tercio del recorte de la producción para subir los precios y hacer frente a la menor demanda – principalmente de China – producto de la disminución de la producción generada por las medidas tomadas para hacer frente a la pandemia del Coronavirus. De acuerdo al informe de marzo de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la demanda china se contrajo, de manera interanual, durante el primer trimestre de 2020, en 1.8 mb/d (millones de barriles día), que significa un un 72% de la caída global (2,5 mb/día). De acuerdo al Kremlin, una disminución de la producción de los países miembros de la OPEP+ sólo implicaría una mayor competencia con el petróleo de esquisto de EEUU, el cual es más caro por sus mayores costes de producción. Entonces, la estrategia es, un bajo precio – que reduzca la competencia – y una mayor producción. La sorpresa, si podemos catalogarla como tal, la dio Arabia Saudita, que pasó de defender la disminución de la producción para elevar el precio, a anunciar que aumentará su producción en 2,5 millones de barriles al día. Es así que empieza una “guerra de precios” entre los dos mayores productores de petróleo del mundo.  

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Las consecuencias, sobre todo para los países dependientes de la renta petrolera, serán importantes. En Oriente Medio, Irán tendrá muchas dificultades, sobre todo si tomamos en cuenta que – además – debe hacer frente a las sanciones de EEUU. En todo caso, es difícil pensar que Riad cambia su estrategia de presión sin pensar también en afectar la economía de Teherán, con quien disputa la hegemonía regional, enfrentándose – indirectamente – en los conflictos de Siria y Yemen. En este sentido, no debe sorprendernos que se realice algún ataque, por parte de los rebeldes hutíes en Yemen, apoyados por Irán, a las refinerías y campos petrolíferos de la saudí Aramco, intentando afectar la producción y elevando el precio del crudo.

Dentro de América Latina, en Ecuador, el presidente Moreno hizo un anuncio de medidas económicas por las posibles consecuencias de la caída de la demanda global de petróleo, una de sus principales fuentes de ingresos. El impacto es importante, sobre todo, si tomamos en cuenta que el presupuesto fue realizado con un precio estimado de USD 51,3 (precio de referencia, petróleo WTI). En Venezuela, el problema es más grave aún. Debido a las sanciones y al deterioro de PDVSA, la producción ha disminuido notablemente, lo que afecta su capacidad de generar divisas. Si tomamos en cuenta las dificultades de comercialización (por las sanciones de EEUU), la necesidad de ofrecer descuentos para encontrar una salida comercial (el petróleo venezolano es pesado y los costos de refinamiento son mayores), y el hecho de que la deuda con Rusia y China esté atada a los precios del petróleo, los ingresos para el país disminuirán aún más, afectando – principalmente – las importaciones de medicina y alimentos. En este sentido, es probable que se intente disminuir el impacto con la exportación de las reservas de oro que son explotadas en el Arco Minero del Orinoco, con un fortísimo impacto medioambiental. 

La mayor incertidumbre no sólo tendrá efectos en los presupuestos nacionales, también lo hará en los tipos de cambio dado que los inversores buscan refugios seguros como el oro o los bonos del tesoro de EEUU, depreciando nuestras monedas, pudiendo afectar las cuentas de las empresas con deuda en dólares e ingresos en moneda nacional, las inversiones de AFPs o el encarecimiento de productos importados. Seguramente la crisis no tenga “ganadores”, sin embargo, está claro que quienes la generaron no están los principales afectados.

Publicado el 13 de marzo de 2020 en NoticiasSer

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